Día del periodista: de la Gaceta al Estatuto pasando por Córdoba

Por: Mariana Mandakovic

Lo primero que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en el 7 de junio, como el día del periodista, es recordar a Mariano Moreno y la Gaceta de Buenos Aires. Merecido homenaje para aquel revolucionario de mayo que además de luchar por nuestra independencia se encargo de redactar las noticias para que el pueblo supiera de qué se trata.
Pero esta fecha – paradójicamente- esta relacionada con nuestra provincia, por que fueron justamente periodistas cordobeses integrantes del Círculo de la Prensa de Córdoba los que decidieron organizar en 1938, un Congreso Nacional de periodistas con el claro propósito de reflexionar sobre el rol político y social de la comunicación y sus actores. Aquella convocatoria dio como resultado el borrador del Estatuto del Periodista y la consagración del 7 de junio como la fecha marcada en el calendario para pensar sobre el ejercicio de esta maravillosa profesión y su importancia para el desarrollo de la democracia.
Ese Primer Congreso de Periodistas, provocó un cambio de paradigma, un cimbronazo en las agrupaciones que nucleaban por igual a trabajadores de la prensa y a propietarios de medios. Con el estatuto, los compañeros establecieron un marco legal para regular la actividad y defender la libertad de expresión que ya se mezclaba con la libertad de empresa. A partir de ese Primer Congreso Nacional, de un lado quedaron los trabajadores con la convicción de que el Estado solo garantiza la libertad de expresión cuando protege la labor de los periodistas, y del otro quedaron los patrones que aprovechan la función social de esta actividad para mantener sus privilegios económicos.
Hoy, 75 años después, el esquema sigue vigente y los trabajadores de prensa y la comunicación tenemos la obligación de mantener vivo el espíritu de aquellos compañeros que fueron capaces de organizarse para la defensa del ejercicio de nuestra profesión.
Como sucede siempre, agregar o sacar palabras no es una cuestión de azar, como tampoco lo es contar de una forma o de otra una historia. Hacer sólo referencia al 7 de junio como el día de la fundación de la Gaceta de Buenos Aires, es dejar de lado la importancia del Estatuto del Periodista. Vale entonces recordar a aquellos compañeros que supieron mirarse como trabajadores -como trabajadores intelectuales-, comprometiéndose con el momento histórico y principalmente, con la defensa del derecho a la información del pueblo.
Tal como años más tarde lo señalaría Rodolfo Walsh: “El campo del intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante y el que comprendiendo no actúa tendrá un lugar en la antología del llanto pero no en la historia viva de su tierra”.

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